
Apresurada como de costumbre se dirigió a su casa, no pensaba sino en el calor que hacía en ese momento y en que podría ponerse para la ocación, desde que abrió los ojos en la mañana había decidido que esa sería su noche y que nada le afectaría. Sin embargo sicedió que ese día le ocurrieron una serie de eventos desafortunados como no encontrar la camisa que tenía pensada para lucir bonita, no quería ser el centro de atención o al menos el de todos los que coíncidirían esa noche (quizás sólo quería llamar la atención de alguien, ese deseo estaba implícito desde hace mucho tiempo). Se dio un baño, se maquilló, desenredó cada hebra de su cabello tal como lo hacía siempre y partió al punto de encuentro.
Las horas pasaban y se avecinaba una gran lluvia, una brisa fría y una larga noche (eso creía). Muchas caras conocidas, muchos cuentos, mucho rimel y pintura de labio a la vista, sus amigas estaban tan regias como ella, pero ella no se sentía especial (y no tenía por qué serlo, ya que ella no era el motivo de esa noche) no le correspondía robarse el show. Siguen pasando las horas y recibe un msj por el chat de gtalk en el que básicamente se confirmaría el encuentro (no tenía porque rendirle cuentas, sin embargo él lo decidió así), en el medio de tantas conversaciones ella empieza a ponerse nerviosa, quiere que todo salga bien, que su mejor amiga pase una gran noche y que sus amigos se diviertan. Llegó el momento de irse a la cena, junto a una cuantas amigas se subieron al auto, relajadas y con una música de fondo bastante melancólica, decidió ser feliz esa noche. Se percató de que su amiga que iba conduciendo estaba un poco extraña -con esa cara de yo no se qué- la enfrentó y cayeron en el tema "hombres" siendo este el más mencionado durante los últimos días, la lluvia caía, ellas cantabam, hablaban y apoyaban a la conductora con frases típicas de "amigas solidarias", Ella sin embargo sólo escuchaba, nuevamente no pensaba sino en esa llamada que había recibido minutos antes de salir. "Voy saliendo de la oficina, me irpe directo, ¿tú dónde estás?".
Mientras se iban aproximando al punto de encuentro todo ocurría muy rápido, ella miraba el reloj y sabía que él sólo estaría un momento (porque así se lo había dicho satíricamente), en el camino ocurrió algo que no estaba en los planes, santo Dios otro evento desafortunado ¿Qué demonios ocurre hoy?, mientras tanto llamadas, mensajes, pines, los demás se preguntaban donde estaban ese grupo de "bombones" que habían salido en ese lote. Un mínimo choque en una de las avenidas de esta convulcionada ciudad, las había hecho detenerse, sin embargo ella no reaccionó, simplemente los nervios la atacaron y se quedó como pegada al asiento, mientras afuera el conductor del otro vehículo discutía con su amiga la "piloto triste" y dos amigas más, no pensaba nuevamente, solamente quería llegar o simplemente no estar. Luego de un intercambio de números, y unas fuertes palabras continuaron, hasta llegar al lugar. En ese momento sentía como el aliento le volvía al cuerpo y la adrenalina jugaba con su cuerpo. Se dirigieron a la entrada, y lo primero que visualizó fue a él (su mejor amigo), quien la abrazó y le dijo "¿Les pasó algo?", ella ni respondió simplemente continuó hasta la mesa, donde estaban todos sus amigos y él que al verla se levantó.
Se saludaron de una manera cordial (ella sabía que el no había venido a verle), un frío saludo, un flemático beso en la mejilla, ella continuó saludando y observó que habían dos lugares donde sentarse, a su lado y al otro lado de la mesa. Evidentemente ella se decidió por el más alejado, dejando implícitamente claro que él no había venido a verle, en el medio de conversaciones triviales, bebidas, risas y fotografías para congelar el momento en el recuerdo (como si fuese necesario, al menos para ella no). De reojo se miraban, ella se sentía rara, hiperactiva, nerviosa y asustada por lo que había ocurrido minutos antes y de pronto él se aventuró a decirle "Tómate algo para que te calmes, por favor" eso le recordó a las muchas veces que él la cuidaba como si fuese una hija. Comieron, rieron, y se miraban, hacían bromas con respecto a la familia de ella, y aún se hablaban como un par de cómplices que en privado reinciden en un crimen. Llegó el segundo momento de la noche (ese al que él había prometido NO ASISTIR). Y de pronto, se fueron juntos, llegaron al lugar donde decidieron pedir varias bebidas, por la cantidad de gente que eran, ella decidió tomar vino, él decidió que ella bebería Whisky ambos llegaron a un acuerdo con tan sólo mirarse nuevamente. Nuevamente ella se sentó alejada, pero esta vez no tanto, sonaba una buena música, salsa para variar justamente lo que "ambos bailaban mejor" (desafortunadamente). Ella tenía muchas ganas de bailar y en el medio de ese ambiente había decidido que de no ser él quien la convidara ella ni se acercaría (suplicantemente a decirle nada). Pasaban los minutos el miraba el reloj, bebían, reían, ella ni lo miraba ya, hasta que él de levantó y al swing de sus caderas en conjunto con el fondo musical sacó a bailar a la cumpleañera. "en ese momento tuvo un flashback" recordó esa época en la que salían y ella se recreaba al bailar con el, recordó su cumpleaños pasado y en lo acontecido que había sido, y en todo lo que habían bailado y en ese momento quiso mentalmente pedirle que bailaran (pero no se atrevió). Fue necesario ir a cancelar la cuenta tal como ocurre actualmente en los locales citadinos, y coincidieron la cumpleañera, él y ella. Cancelaron y en uno de sus arranques ella lo dijo "Podemos bailar una canción" y el la miró sin sorprenderse y afirmó con la cabeza tan rápido como ella lo había dicho en ese arranque fugaz de traicionarse a sí misma y ponerse en evidencia y ella odia quedar en evidencia.
Se dirigieron a la mesa y en lo que menos se esperaban, sucedió... que convergieron en la pista (todos observaban sorprendidos, casi como si fuese una película), sus cuerpos se juntaron y se movían acordemente con el ritmo de la música, ella no pensaba y él sabía que la ponía nerviosa.
Las canciones no ayudaban, eran largas y directas al recuerdo que se nutría también con los movimientos que él le hacía, la palma de la mano de él abierta a la altura de la espalda desnuda por el escote de ella tal como la primera vez. De reojo se observaban, no hablaban, ni cantaban simplemente bailaban. Al cabo de unas cuantas canciones retornaron a la mesa, donde todos boquiabiertos observaban el espectáculo. Comentaban y se reían de cualquier cosa, ella se sentó junto a su mejor amigo y siguió bebiendo. Las horas pasaban, la música cambiaba y ella quería seguir bailando pero con él, una amiga hizo una jugada para que en unas de cambios ellos covergieran en la pista y siguieran bailando nuevamente se juntaron pero era otro ritmo, esya vez un merengue y allí él se aprovecho juntaba no sólo el cuerpo sino también la cara estaban tan cerca que ambos sentían el intercambio de sus respitraciones, la provocó mientras ella pensaba en otras cosas, como su campaña, su vida y en que esa era su noche pero nuevamente recordaba que "Él no estaba allí por ella". El alcohol iba recorriendo sus venas las de ambos, y los iba juntando casi al punto de reincidir en el pasado (pero no pasó, menos mal), volvieron a sentarse y esta vez si fue muy juntos y conversaron, no de ellos (ni de lo que tuvieron y ya no tendrán), hablaron de que él se sentía éviejo y se deprimió, ambos intercambiaron pensamientos, temores, abrazos y lágrimas. Reafirmaron el pacto de estar juntos y de ser amigos. Ella quizo no estar triste y no escatimó en demostrar lo que sentía, las horas pasaban y ya la ebriedad estaba a la máxima expresión bailaron todos como tontos, él se desinhibió y ella lo miró, lo miró y allí supo, que estaba agradecida de tenerle en su vida y sentía feliz. Una mezcla de sentimientos, más baile, más alcohol hasta que a las 4 am el recordó que tenía un compromiso con su pasión "el surf", caminaron todos juntos hasta poder tomar un taxi, el rocío madrugador mojaba sus rostros, bromeaban, reían y decían estupideces, ella caminaba detrás de el sola y detrás de ella los demás intentando cubrirse de la lluvia, el se volteó y tal, fue el efecto del alcohol que de la mano la tomó y la acercó hacia él para que caminaran "juntos, bajo la lluvia tomados de la mano" casi como un estribillo de un melancólico bolero, una llamada telefónica que recibió lo hizo apresurarse su compañero de pasión ya lo esperaba ( a mi no), pero ocurrió que después de tantas cosas, una pseudo relación marcada por muchos recuerdos, unos amaneceres silenciosos y muchos encuentros reincidentes al fin lo conoció, al chef, su amigo con el que siempre va al surf.
Apenada por su estado de ebriedad con el que casi no podía lidiar, intentó persuadirlos para que se fueran, el se montó en el auto y el chef arrancó y ella a sus amigos que aún no los acalzaban esperó. No pensaba, no sentía, sólo quería dormir y despertar sin sentirse apenada por todo lo ocurrido. Las horas que pasaron, las responsabilidades adquiridas, las provocaciones, las conversaciones y las lágrimas, quería suprimir eso en un parpadeo pero no pudo, y hasta hoy no ha podido haerlo porque afortunadamente "ESA SÍ FUE SU NOCHE"...
Primera vez en su historia que ambos se comportaban como tontos estando juntos, tal como dos adolescentes.
Ella es la Regia, la Reina de la Noche
y él es "él adolescente" que ya no es tan adolescente.
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