
Decidido como es de saberse zarpaste en tu aventura sin rumbo fijo como siempre (que impreciso es tu destino).En medio de una tormenta que atisbaba la soledad de tu naufragio, tu brújula falló a mi favor y en tu travesía de pirata sin sentido tu timón giró y giró... hasta que extendiste tus velas en mi océano, anclándote en mi subconciente y decidiste descansar en mi regazo por lo menos hasta que saliera el sol.
Inesperadamente atracaste en mi puerto, gobernando mi cintura y explorando mi inmensidad desconocida para tí por tu carácter foráneo. Deplegaste tus valijas desde el borde de mi nuca hasta el fin de mi columna (que abundantes y pesadas son tus culpas). Extendiste tu equipaje en el arco de mi espalda como quien retorna a casa y desempaca...(que iluso fue mi deseo de haberte querido en casa).
Acampaste en mi entrepierna adueñándote de ese lunar -secreto- que tengo en el muslo derecho. Me clavaste tu bandera más arriba del seno izquierdo y te sumergiste sin permiso en el oleaje de mi vientre (que atrevidos son los forasteros).
Me compusiste una dulce melodía con los tonos que te daban cada dedo de mis pies. Penetraste mi extensión al mejor estilo de la conquista e iniciaste un recorrido en mi silueta con la esperanza de conseguir un tesoro, pero extraviaste el mapa. (no fue grato saber que eras un experto en cartografía femenina).
Me instalaste perlas hermosas en mi cuello que combinaban con la estrella de mar que colocaste en mi cabello y hacían juego-que atento- . (Que trillada tu estrategia de conquista).
Cada noche que no llegabas al campamento la marea se dormía,y cuando amanecía sigilosamente reposabas en conducta retraída a la orilla del mar que se empozaba en mi ombligo (siempre evitando sumergirte para no mojarte).
Muchas veces alcancé a ver que cada amanecer, te delatabas al traer arena de otro mar en la planta de tus pies. (Que paciente fui al limpiarlos como sino lo notara).
Hasta que en uno de esos días en los que habías completado tu descanso en mi regazo -sin previo aviso-con tu fachada de pirata vencido de pronto amaneció y ya habías marchado a otro océano, ideando el deseo de caminar en otro puerto, en otro sentido y con otra dirección.
Y como un pacto sin firmar...Sólo me dejaste un tatuaje hecho a poca tinta en el revés de mi muñeca con la palabra "EXPERIENCIA" (y te lo agradezco) junto a un mal sabor en los labios que me conduce a la inconsciente e inconfesa reminiscencia de tu absurda presencia (esto no te lo agradezco) que del mismo modo me ha hecho tolerable tu ausencia.
-Así de ingratos son los piratas-
y ahora soy un hermoso y felizmente despoblado puerto.
Pto G.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario