Pero cariño lo sé, hay caprichos de amor
que NO puedo (ni debo) tener, fue un placer...
Hoy me duelen los muslos y me llora la piel,
pero de dicha pues eso era lo único que sólo quería.
Hoy me apellido aventura...
no por novedosa y excitante...
sino por efímera y común.
G
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