Al enterarme, lamento tanto por ella que todo haya terminado así, no de pronto sino de definitivo y rotundo. Y pienso que quizá su manera falasmente radical (la de él), de acabar con ese amor (el de ella) esa tarde fue lo que a Carmela la convirtió en una mujer más fuerte, más íntegra y hasta más inquebrantableTardó un par de días en volverse a reponer, me cuentan que todavía anda recogiendo pedacitos de su corazón por todos los rincones adonde estos fueron a parar. Esa tarde su vida tomó otro rumbo, otro camino completamete contrario al de Ignacio pero absolutamente mejor.pero ni de vaina más digna.
Por su parte, él intentó no separarse de ella, al menos no tardó ni un día en buscarla otra vez a ver si la encontraba donde la había dejado rota. Pero no resultó, no hubo sitio donde no la buscara y Carmela nada que aparecía ni rota ni completa. Simplemente ella no estaba más para él.
Fue así, con ese nuevo sentir, como una tarde de Abril en la que el mismo cielo -por querer creer en algo de origen divino- se encargó de cruzarlos de nuevo, y fue así como ella pudo hacer una pausa en el tiempo -su tiempo- y detenerse a saludar, sonreir amablemente y seguir...(Carmela me cuenta que esa tarde ella estaba más bella que nunca, y él no dudó en decírselo). Ella apenas logró darse cuenta de que Ignacio estaba un poco más gordo, quizá más canoso y hasta más viejo. Pero excesivamente simpático para su gusto.
Para ella, este encuentro fue raro, como aquella tarde, pero esta vez advierte que fue sin sentir dolor...quizá sin sentir. Se miraron con esa seguridad que dá la coincidencia expresa de saberse allí. Pero esta vez, se miraron de una forma muy distinta a esa tarde de 2 meses atrás. Se vieron sin pertenencia, sin ganas y sin deudas de facturas ajenas amarillentas, vencidas por el tiempo -Al menos así lo miró ella-.
Ella me cuenta, que aunque su corazón
En ese momento ella reafirmó que había querido a Ignacio con el cuerpo y con la vida, pero que su entereza la hacía no dar marcha atrás, pese a todos los intentos de él de alguna reminiscencia.
En ese momento ella confirmó que él no estaba en el status de "Te había querido" sino en el "Te sigo queriendo", y esto no generó una debacle en su vida, pues para Carmela ya Ignacio había pasado a ser una historia conocida...
De nuestra conversación me robo esta frase:
"Para ser historia, tienes que ser pasado..."
Yo creo que ella, ya la página la ha pasado.
Ahora Carmela está en su mejor momento, con su mejor sonrisa...Gracias a sus muñecas!
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